CONTRA CORRIENTE

“Si tuviera la posibilidad de quitarme esta celulitis, sería muy feliz…”
“Me haría muy feliz que cambiaras tu forma tan desagradable de ser”. 
“¿De qué agradezco?, si siempre tengo problemas. Cuando no es una cosa, es otra. Ya no veo lo duro sino lo tupido”.

Frases o lamentos probablemente escuchados o expresados por ti ante circunstancias que no siempre están bajo nuestro control.  No se siente igual nadar en contra de la corriente que a favor. No es igual volar en contra del viento que a favor del viento; el tiempo para llegar al destino previsto es menor cuando se hace a favor del agua o el viento.
ser-agradecido
Al paso del tiempo se aprende que en la vida hay circunstancias que están bajo nuestro control y en las cuales podemos influir de alguna manera para nuestro beneficio, como cambios de actitud, modificación en nuestra alimentación, aplicación de nuevos hábitos relacionados con el orden, la disciplina, el ejercicio, que nos faciliten la forma en la que llevamos nuestro existir.

Sin embargo, existen muchas otras situaciones que no nos agradan, que están fuera de nuestro control y que obstaculizan de una forma u otra nuestro balance o estabilidad emocional.  Es cuando se aplica el término contracorriente.

Dentro de las múltiples acciones y formas de pensamiento que existen para encontrar ese tesoro tan anhelado llamado felicidad,  las siguientes tres que pueden darte grandes beneficios:

Acepto a la gente como es

Claro, con quienes más me relaciono y con quienes existe un nexo importante y siempre y cuando sus acciones no vayan en contra de mis principios y valores. La imperfección es parte de nuestra naturaleza y no aceptarlo es ir contracorriente. Querer que la gente sea exactamente como  decimos, que piense y crea en lo que creemos, que acepte nuestras sugerencias o mandatos como lo deseamos sin ningún tipo de resistencia, representa todo un reto para nuestra estabilidad emocional. Todos somos diferentes y pensamos diferente. Todos tenemos historias de vida de que nos afectan o benefician en el presente.  Momentos buenos y momentos malos.  Temperamentos o personalidades que nos hacen actuar o reaccionar de determinada manera, distinta en cada uno de nosotros. Desear que la gente piense, actúe, reaccione o responda como deseamos es un verdadero reto o suplicio.
Tengo dos maravillosos hijos a quienes amo por ser como son; mi hijita, dentro de sus múltiples cualidades es detallista, amiguera, prudente, cariñosa, astuta y sensible. Mi hijo, ordenado, noble, dedicado, obsesionado con la mejora continúa. Tengo la bendición de tener tres hermanos y tres hermanos totalmente diferentes unos de otros. Como todos, mis hijos y mis hermanos tienen sus defectos, que si aprendo a entenderlos y sobrellevarlos, la felicidad estará presente en sus vidas y en la mía.  La tentación de compararlos está latente, pero mi certeza de que debo de aceptarlos como son, me hace valorarlos en lugar de insistir en cambiar algunas de las actitudes que no deseo y que son parte de su forma de ser.
Cuando la gente se siente aceptada, valorada y amada logra más que cuando se siente criticada o señalada constantemente. Todos tenemos cola que nos pisen y la imperfección está presente en todo momento y lugar. Deja de querer cambiar a quienes amas. Procura ver más sus aciertos que sus debilidades. Enfocarte en lo que te agrada de cada persona, más que en lo que te desagrada, marcará una gran diferencia en la armonía, bienestar y felicidad tuya y de quienes te rodean.

Me acepto como soy

Por supuesto que sí, pero sin caer en el conformismo.  Hay situaciones que sí puedo modificar y otras que no. Hay actitudes que puedo cambiar para mi bien y el bien de quienes me rodean y otras que probablemente traigo tan arraigadas que me es prácticamente imposible por condicionamientos sumamente aprendidos o mi historia personal que me ha marcado.
Si deseas bajar de peso pero eres ancha de caderas, de complexión robusta, podrás lograr tu cometido, pero nunca te podrás ver cómo la gente delgada de constitución diferente a la tuya.  Podremos evitar los estragos del paso de tiempo en nuestro cuerpo mejorando nuestra calidad de alimentos que consumimos, disminuyendo el estrés, ejercitándonos,  utilizando productos que ayuden a tu piel e incluso recurriendo a la cirugía plástica, pero  tú y yo sabemos que no podemos ni podremos tener la misma vitalidad y apariencia de hace 20 años. Aceptarnos en forma consciente, identificando qué podemos mejorar y qué no, es una excelente estrategia para conservar e incrementar el grado de felicidad.

Incluyo el agradecimiento como estilo de vida.

Por supuesto que entre más agradezca, la vida me dará más motivos para seguirlo haciendo. Es una decisión personal apreciar y agradecer por lo vivido. Tener la convicción de que siempre encontraré motivos para ser agradecido con Dios y con los demás por beneficios obtenidos. Un hábito que fortalece a la voluntad y nos enfoca en lo bueno y lo mejor.
Un corazón agradecido siempre será un corazón más positivo y optimista. El agradecimiento me acerca más a la prosperidad, nunca lo olvides.
Ir contracorriente me impide la aceptación de lo que no puedo cambiar, de lo que no depende de mí y de lo que irremediablemente constituye un proceso natural.
Identifica qué ideas, acciones o condicionamientos tienes en este momento de tu vida que probablemente te causan la sensación de ir contracorriente en el camino a la felicidad.

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