“Sembrar Para Cosechar”

Una mujer soñó que estaba en una tienda recién inaugurada y para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba tras el mostrador.
– ¿Qué vendes aquí?, le preguntó.
– Todo lo que tu corazón desee, respondió Dios.
Sin atreverse a creer lo que estaba oyendo, se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear.
– Deseo Paz de Espíritu, Amor, Felicidad, Sabiduría y Ausencia de todo temor…….
Tras un instante de vacilación, añadió:
– No sólo para mí, sino para todo el mundo……
Dios se sonrió y le dijo:
– Creo que no me has comprendido.
Aquí no vendemos frutos, únicamente vendemos semillas.
– Para sembrar una planta hay necesidad de romper primero la capa endurecida de tierra y abrir los surcos;

-Luego, desmenuzar y aflojar los trozos que aún permanecen apelmazados, para que la semilla pueda penetrar, regando abundantemente para conservar el suelo húmedo y entonces… ¡Esperar con paciencia hasta que germinen y crezcan! 

En la misma forma en que procedemos con la naturaleza hay que trabajar con el corazón humano, romper primero la costra de la indiferencia que la rutina ha formado, removiendo los trozos de un egoísmo mal entendido, desmenuzándolos en pequeños trozos de gestos amables, palabras cálidas y generosas, hasta que con soltura, permitan acoger las semillas que diariamente podemos solicitar “Gratis” en el almacén de Dios, porque Él mantiene su supermercado en promoción.

Son semillas que hay que cuidar con dedicación y esmero y regarlas con sudor, lágrimas y a veces hasta con sangre, como regó Él nuestra redención…con Amor Incondicional.

Moraleja: Hay que saber sembrar para cosechar, en un trabajo de Fe y Esperanza, de perseverante esfuerzo, para que los frágiles retoños que creemos ser, se vayan transformando en plantas firmes capaces de dar los frutos anhelados. Bendiciones.

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¿Cómo aplicamos este aprendizaje en la etapa escolar?

Los adultos que mantenemos contacto con los niños, tanto en la familia como en la escuela, somos los encargados de mover los corazones de nuestros pequeños.

Ellos son tierra fértil y estamos en la etapa de generar creencias positivas que los lleven a tener actitudes funcionales en nuestra comunidad.

Las creencias determinan los pensamientos, los pensamientos determinan las emociones, las emociones y los pensamientos determinan las acciones.

Cuidamos esas semillitas del cuento con palabras amables y respetuosas para nuestros hijos, formando sus creencias en una educación basada en la responsabilidad el respeto  y la convivencia. 

¿Qué actitud tienen tus niños ante la convivencia con sus compañeros? ¿Cómo resuelven los conflictos que se dan entre hermanos y amigos?

Podrás darte cuenta si las creencias que se han alimentado le sirven para desarrollar  habilidades sociales y de comunicación para una efectiva convivencia. A veces, como padres tenemos la tarea de identificar y si tú lo decides modificar algunas creencias personales que no han resultado  positivas.

Tal vez en tus propias creencias podrás identificar algunas que sean necesarias cambiar.

Recuerda esa frase sabia “Lo que crees lo creas” y este cuento nos recuerda cómo debemos trabajar arduamente en el cuidado de nuestros pequeños. Pues se encuentran en esa etapa en que sembramos y regamos sus creencias valores  y actitudes, para conservar y esperar con paciencia hasta que las semillas crezcan.

Psic. Aurora Pérez Isaak

Sección Preescolar

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