El libro Bestiario, un recorrido por el mundo imaginario de México

Charla con Norma Muñoz Ledo

-Por: Liliana Pantoja.

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“El mundo sutil de México está poblado por una gran cantidad de seres. Aunque la mayoría son monstruosos, algunos son extraordinariamente bellos y otros espantosos. Al toparte con uno lo importante es saber qué hacer, pues algunos te darán regalos y otros un buen susto”…

¡O algo mucho peor!

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Bestiario de seres fantásticos mexicanos

Muñoz Ledo, Norma

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

México es un país con una arraigada tradición oral, muchos relatos surgen de entre los desiertos, valles, montes, bosques, pueblos y montañas donde habitan seres más allá de la imaginación, dispuestos a dejarse ver por quien así lo quiera creer. Precisamente el libro Bestiario de Norma Muñoz Ledo es un muestrario de todo tipo de seres fantásticos; duendes, brujas, seres antropomorfos, nahuales, tlahuelpuchis y uays…algunos buenos otros no tanto, traviesos, inquietantes, pacíficos o peligrosos, se eriza la piel al pensar su cercana existencia.

¿Realidad o fantasía? Las descripciones y relatos de varios seres fantásticos en el Bestiario, ponen en evidencia a la famosa Llorona, cuya angustia y lamento es todo un mito y ha traspasado la barrera del tiempo,  por eso  las generaciones actuales no ignoran su existencia, pero, ¿será igual con   los cholitos de la suerte del estado de Hidalgo, o el cihuatlaco de Morelos, el tatacmó de Yucatán?…

Norma Muñoz Ledo ha escrito sobre el tema de los seres fantásticos en algunos de sus libros como Matemágicas, Supernaturalia y Bestiario, textos que ocupan un espacio en el género fantástico, permitiendo vivir a sus lectores en una atmósfera encantada y asombrosa cuando se comienza a leerlos. Ella misma platica sobre el tema…

Norma ¿ qué  te ha  motivado  para escribir sobre seres fantásticos?

Me gusta el tema de los seres fantásticos desde que era muy pequeña. Cuando tenía unos seis años mi mamá me leyó El maravilloso viaje de Nils Holgerson a través de Suecia, que narra la historia de un niño maloso que molestaba a los animales y es transformado en un pulgarcito por un duende y así, como un ser pequeñísimo, viaja por Suecia a lomos de un pato. En ese momento, el libro me pareció increíble, me abrió las puertas a los helados y bellos paisajes de los países escandinavos, me dejó la curiosidad por la mitología y la literatura de los países del norte de Europa y la certeza de que en esta vida las cosas mágicas pasan. Lo leí años más tarde y ya no fue tan divertido: es un libro de geografía sueca, para niños suecos. Pero en mi infancia, cuando mi mamá me lo leía, era lo que yo más disfrutaba. En los años de la primaria fui lectora voraz de cuentos de hadas, clásicos y de mitologías de diversas culturas. Desde chica sabía que si las historias eran crudas y rudas eran verdaderas y que los cuentos muy endulzados estaban muy arreglados y no eran tan genuinos. Y no me gustaban para nada así, azucarados.

¿ Crees en  ellos?

Sí, totalmente

¿Has visto alguno?

No he visto ninguno directamente, sin embargo, cuando estaba escribiendo el libro sí pasaban cosas extrañas en mi casa. La televisión se prendía sola, por ejemplo. Los focos se fundían casi recién puestos. Y a veces he tenido sueños muy vívidos, muy claros, en los que aparecen mundos y seres que no conozco.

Si tuvieras un encuentro con algún ser fantástico ¿cuál sería?

Me gustaría mucho conocer a la Llorona, a Tonantzin, como ocurre —de manera ficticia— al final de Supernaturalia. Me encantaría, también, conocer al Señor Escolopendra (Ek Chapat). Me moriría del miedo, imagínenese, pero me parece un ser impresionante, increíble. Creo que en estos seres, a pesar de ser monstruosos hay algo que es también muy bello, de una forma casi indescriptible. También pongo en la lista a los Ziix Coosyat, los gigantes del norte, los que platican con las ballenas. Y desde luego, al Cholito de la suerte, que me cae tan bien.

Y siempre he tenido la ilusión de platicar con Galadriel.

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Norma… ¿Vale la pena convencer a los escépticos?

–¡Jajaja! ¡Buena pregunta! Mmmmmhhh… yo creo que no. La disposición hacia el asombro, una actitud dispuesta a dejarse maravillar por lo misterioso, es algo con lo que se nace y normalmente, es algo que se ve en la familia, creces con eso. Decía Einstein que el asombro y el misterio son la cuna de la ciencia y me parece algo muy bello y verdadero: son la cuna de la imaginación, de la investigación, de la curiosidad, del arte y la ciencia. He conocido a gente muy seria, con muchos estudios, que son capaces de maravillarse, sorprenderse, creer y que han vivido cosas extraordinarias, que podríamos llamar supernaturales. El editor de Supernaturalia, en un principio era muy escéptico, pero conforme fue leyendo los capítulos del libro, su percepción fue cambiando, como lo cuenta en las cartas. Pero como dicen por ahí: la magia es de quien cree en ella. O sea que los escépticos se lo pierden…

En literatura infantil y juvenil de México, el tema de los seres fantásticos no es abundante ¿Qué opinas?

En efecto, no es abundante y eso es algo muy triste, porque la riqueza del imaginario mexicano es enorme. Estos seres nacen no sólo de la cosmovisión de las culturas precolombinas, también tienen elementos que trajeron los españoles con la colonia. En realidad, el folklore (que se traduce como “lo que dice la gente”), se alimenta constantemente y evoluciona con la sociedad. Por ejemplo, el Chupacabras es un ser relativamente reciente, los testimonios que daban cuenta de sus andanzas comenzaron en los noventa del siglo pasado.

Uno de los motores de mi curiosidad por los bichos nacionales fue, en definitiva, ver que los seres de mitologías importadas, como la celta y la nórdica, eran los que se conocían. O de la griega, hasta cierto punto. Así, se conocen elfos, dragones, trolls, duendecillos y hadas rubias, pegasos, unicornios… pero poco se sabe del bicherío nacional, ¡y hay tantos seres tan interesantes, tan divertidos!

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Si  dieras  vida a un ser fantástico, ¿cómo sería?

¡Uy! Mientras más distintos son a nosotros, a nuestra forma humana, más miedo me dan. Mi monstruo tendría cuerpo de camote, con unos ojos pequeños y negros, sin nariz, sólo tendría una boca grande, con doble hilera de dientes afilados, como los tiburones… y ocho patas de tarántula, grandes, peludas, con vellos venenosos y sería muy veloz. Su mordida es fatal y no hay antídoto. El único remedio que existe es cantarle Cielito Lindo con bonita voz (que no tiemble por el miedo, porque se pone más enojado). Se quedaría dormido y entonces ¡¡¡sería el momento de huir!!!

A través de esta charla, Norma Muñoz Ledo expresa su fascinación por el mundo fantástico de criaturas salidas de muchos estados de nuestro territorio, aparecidas en sierras, bosques, montañas, lagos… Rescata a través de mucho tiempo de investigación, parte de nuestra literatura popular, tan importante para preservar nuestra tradición oral mexicana, sin duda una excelente recomendación para compartir historias en noches de campamento junto al fuego.

Sobre el trabajo del ilustrador Israel Barrón

Imágenes de portada e ilustraciones a cargo de Israel Barrón, encargado de dar vida a los seres fantásticos del libro Bestiario, su trabajo  permite descubrir características únicas y sorprendentes, criaturas afables, monstruosas, temibles, escalofriantes. Su trabajo gráfico en este libro le ha valido el premio de la Bienal de ilustración de Bratislava 2017.

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